Primero de todo hay una cantidad de cosas que se nos acurren a lo largo del día que son la ostia, y que sin embargo o no las decimos o no las escribimos o simplemente no nos acordamos de haberlas pensando. Por lo tanto si tenemos cosas ocurrentísimas, y no hacemos nada para ponerlas en un papel o simplemente archivarlas en nuestro maravilloso cerebro, que coño hacemos pensando si no, si sabes que eres un cenutrio y que se te va a olvidar, no pienses y gasta energías en otra cosa, no se, matate a pajas.
O también hay sitio en los cuales se nos acurren cosas más imaginativas que en los demás sitios, no os pasa eso, es alucinante como en lugar donde estés el medio exterior, te afecte a una cosa tan compleja como es la imaginación, alucinante. Y todo esto porque lo digo, por una sola razón. Es que hay personas que se les ocurren cosas mientras están el parque otras tumbados en la cama.
Y a mi se me ocurren cosas mientras cago, si si mientras cago. El mero hecho de ir al baño a cagar, es como si se activara dentro de mí un algo (que si supiera cual es ese algo lo llamaría por su nombre pero como no lo sé no lo puedo nombrar) y que empezara a pensar y ha crear a recapacitar, bueno en general todo. No quiere decir que no pueda pensar en otros lados, pero la gran mayoría de paranoillas mentales raras y absurdas se me acurren hay. Que curioso el lugar donde todo el mundo visita por lo menos una vez al día es donde me concentro mejor, la cabeza es maravillosa.
lunes, 14 de junio de 2010
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