lunes, 6 de diciembre de 2010
La suavidad del aire me hacia despertar cada vez más, despacio, muy despacio, sentía mi cuerpo como se iba activando. El latir de mi corazón, se hacía más fuerte, mi respiración aumentaba, sentía la sangre fluir entre mis venas…….ME SENTIA VIVO. El agua de la orilla rozaba mis pies, los golpeaba levemente una y otra vez. El agua fría me hacia despertar, pero con dulzura. La tierra de mi espalda acomodada a mis huesos y músculos, me hacia estar libre, flotando………Agarre fuertemente la arena de mis manos, la apretaba para sentirme, hacerme uno solo con la arena. La solté……. y metí mis manos dentro de esa grandeza diminuta, estaba fría dentro, pero un frio que me calentaba. El sonido del mar, me hacia volar, volar muy muy lejos y alto, sin rumbo alguno, me desvanecía entre las nubes. Respire hondo, todo lo que podía respirar, llene mis pulmones, incline suavemente la cabeza, solté el aire muy despacio, mientras abría mis ojos. Al empezar abrirlos veía todo borroso, pero la imagen se fijo en una cara, con dulzura, una cara preciosa, una cara la cual cualquier ser humano se quisiera despertar todas las mañanas. Te mire, no te despertaste, pero abriste un ojo…..y te dije buenos días mi princesa, me contestas con una sonrisa………eras tú mi despertar mi imaginación volaba gracias a ti…..déjame volar y tu sueña con migo.
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